jueves, 17 de abril de 2008

Gestualidad, brecha interior y un tiempo límite

"El problema de este Gobierno es que es muy pendiente de la política gestual". Las palabras del analista político, Rosendo Fraga, describen la situación de tira y 'no afloje' que viven el Campo y el Gobierno. Pese a que la reunión con la Presidente significó un diálogo importante, las bases se inquietan porque los resultados técnicos no llegan y porque retenciones no es una palabra incluida dentro de las conversaciones.

Los trabajadores del campo están acostumbrados a la gran brecha INTERIOR que distancia sus necesidades de las que tienen las grandes urbes. También están acostumbrados a las palabras y las promesas, por lo que a cada demora, reunión o anuncio de devolución, recuerdan con más fuerza que el 2 de mayo culmina esta "tregua cargada de tensión". Una tensión que viven tanto los dirigentes como para las autoridades gubernamentales.

Crítica y esperanza; entre ambos conceptos vacila la situación actual del campo que, según Rosendo Fraga, es positiva por haber arribado al diálogo, aunque "el Gobierno está dispuesto a ceder en cosas pero no a que la palabra retenciones entre en la negociación".

Esto, a su vez, irrita a las bases que vienen de transitar una larga carrera de subsidios y compensaciones frustradas o dificultadas y que, si bien respetan y apoyan a sus dirigentes, están dispuestas a todo para acortar la brecha. "El productor es escéptico viene de experiencias poco positivas por lo cual este es el tema central del cómo lograrlo -puntualiza el pensador- Los dirigentes tienen que lograr soluciones lo más concretas posibles, entendibles y creíbles para los pequeños productores. Y convencer al Gobierno de que esto de 'ceder sin que se note' va a ser difícil de lograr porque de esa manera va a ser difícil convencer al productor".

El dilema que comenzó siendo sectorial y luego pasó a ser político y económico, ahora parece transitar por las problemáticas estratégicas de un marketing dialéctico. Ya no es suficiente el qué, lo fundamental es el cómo y, principalmente, el cómo decirlo. Para la Argentina no es un tema menor, y tal vez cueste en el día a día ver la magnitud (el costo) de este suceso. Tal es así que, para el analista, el tema se convirtió en el segundo problema político del Gobierno. El primero, la inflación.

En este sentido, se establece además una brecha internacional. "No la están viendo bien (a la Argentina) -acota Fraga- El problema para el resto del mundo con el país es la imprevisibilidad. Mientras se esperaba cierta estabilidad, se produjo la crisis política más grave del kirchnerismo en cinco años y a esto se suma tener la tasa de inflación más alta de Latinoamérica."

El campo parece ser más importante de lo que creíamos. Sin embargo, cuanto más lejos del kilómetro cero, más cruda la realidad. Tal la situación de una Argentina cuya extensión y diversidad de tierras le da en productividad tanto como le quita protagonismo a la gente que habita lejos de las grandes urbes. Este antagonismo es el núcleo cultural de la problemática actual entre el Gobierno y el Campo. Un modelo de miradas y realidades diferentes que se replica en las arduas negociaciones entre la dirigencia rural y los técnicos de la Rosada: mientras las partes intentan conciliar posiciones, el interior mantiene una mirada crítica y expectante. Un estado de alerta más cercano al descreimiento que a la confianza.

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