lunes, 31 de marzo de 2008

Carta abierta de un ciudadano

Señores ciudadanos y habitantes de este territorio argentino:


Tengo el no muy grato agrado de dirigirme a Uds. a los efectos de tratar de llegar a la objetividad del asunto de las retenciones al agro.

Siendo un ciudadano no relacionado directamente a la actividad agrícola repudio totalmente las determinaciones tomadas hasta el momento por los siguientes motivos.

- Se ha resuelto el 11 de marzo de este año llevar dichas retenciones a un 44%. El mismo, se ha decretado como necesidad de urgencia, que por la naturaleza de la misma no ha pasado por el Congreso, ni mucho menos se ha estudiado el tema con delicadeza con las entidades representantes del sector. De más esta decir que el asesoramiento de la Sra. Presidenta de la Nación carece totalmente de facultades en la materia. (Con solo decir que la soja es una plantita que casi no necesita cuidado alguno y que crece casi como un yuyo, no es necesario seguir hablando.).

- El tema de la soja, como otros cereales (caso del trigo y el girasol), es el que mayor rentabilidad ha tenido últimamente. Sin ser economista puedo decirles que los precios fueron subiendo a medida que en el mundo se hicieron apuestas millonarias a los biocombustibles, a el cual se llega a través del aceite de esta oleaginosa. Ahora bien, mientras los demás países sojeros ven un gran valor agregado a la materia prima como así también un fuerte respaldo económico a través del ingreso de divisas generadas por la exportaciones del “petróleo verde”, nosotros renunciamos a esto a cambio de que? Tiene sentido? Si las divisas nos son el respaldo del país, que lo es? Con que compramos reservas en dólares para mantener el precio de esta moneda? No debemos incentivar a los distintos sectores para que estos produzcan y generen mayor oferta para que así bajen los precios, exportemos y generemos mano de obra?

- Otro punto que no podemos dejar pasar es el siguiente. Si mañana decidimos invertir, ya sea, comprar monedas extranjeras o acciones de alguna multinacional, por más ínfimo que sea el valor, al transcurrir de los días nos informan los mercados, que, una u otra ha subido el 20, el 30 o el 40 porciento su valor nominal, sería justo que el estado justifique una medida de urgencia porque argumenta que estamos sacando diferencia económica? Y si en el caso de la soja, los mercados vienen en baja y los productores (chicos, medianos y grandes) que compraron las semillas, glifosato, etc. a precios internacionales, tienen que vender para saldar sus cuentas a precios que no cubren los mismos costos. Quien cubre estas perdidas? En lo que llevo vivido nunca he escuchado que el estado a subsidiado a quienes estuvieron al borde o en la quiebra misma, tampoco por sequia, inundaciones, granizo, etc. Probablemente si este sistema económico se hubiera implementado a comienzos de la siembra es muy probable que muchos hayan optado por no sembrar esta oleaginosa. Bien se podría haber implementado el incremento al término de la campaña sojera.

- Último punto, hay gente que parece paga por el gobierno, que si bien tienen todo el derecho de apoyar su ideología, nunca, pero nunca, pueden salir a reprimir como salvajes y mucho menos con gente liderada como los Sres. D´Elia y Moyano, donde este primer Sr. que nombro percibe un sueldo que el pueblo le paga (oligarcas o no), y donde el segundo también lo recibe del sector que representa.

Llegamos a la conclusión de que llevamos 19 días de paro en todo el país, con desabastecimientos, empresas paradas y problemas de todo tipo, aún así el gobierno no quiso resolver antes el problema y como si fuera poco, desde el primer día de dialogo (Viernes 28) se paso al lunes siguiente un tema que no es menor (así nos damos cuenta el respeto y la preocupación por el tema). Una mayoritaria parte de la Nación (a mi humilde entender) enojada y cansada de que las cosas se hagan mal quiere vivir tranquila.

Atte. Gustavo R. Buyatti

D.N.I. 28.237.041

Reconquista – Santa Fe.-


Una humilde opinión

Las palabras del Ministro de Economía Martin Lousteau y de la Presidenta CFK dejaron muy disconformes a la mayoría del pueblo argentino. Ni hablar de los productores quienes son los que están afectados directamente.

En mi humilde opinión, lo más indignante en el discurso oficial fue:

  • "...desde el momento de la siembra hasta hoy, teniendo en cuenta las nuevas retenciones el productor recibe un 17% más al vender el grano debido al aumento de los precios internacionales..."

    Perfecto Señor Ministro, estamos de acuerdo en ello, no le discuto los porcentajes porque no manejo los números con exactitud. Pero... no han aumentado en todo este tiempo también los costos que deben afrontar los productores? (semillas, agroquimicos, sueldos, fletes, etc etc)

  • "...el campo generó un 1.5% de nuevos puestos de trabajo..."


    Usted piensa razonablemente que con el incremento de las retenciones la gente de campo va a aumentar la cantidad de gente empleada? A que le llama Ud. generar puestos de trabajo? Al reparto indiscriminado de planes trabajar?


  • "...se han desmontado miles de hectáreas de bosques para sembrar soja..."

    Estoy de acuerdo con que es una atrocidad el demonte indiscriminado de selva virgen. Pero creo que si en verdad le preocupase al gobierno este tema, las medidas a tomar son muy distintas a un simple aumento de las retenciones. Además, si se cumple lo que Ud. pretende que es incrementar el cultivo de otros cereales, supongamos el trigo, no le parece que seguiran desmontando para sembrar trigo?


  • "...existe un 20% de los productores que poseen el 80% de la producción..."

    Perfecto, persigalos a ellos y no al pequeño productor que quedo desvastado luego de la década del 90 y que la gran mayoría son chacareros que están muy lejos de ser empresarios y que están muy alejados del sistema bancario. Una gran mayoría no puede operar en bancos por el hecho de estar informados e inhabilitados para acceder a una cuenta bancaria.
    Además, las retenciones se aplican de manera instantánea, disminuyendo el precio que cobra el productor. En cambio, las compensaciones y subsidios, y más teniendo en cuenta la burocracia que caracteriza a este país, vendrán en un tiempo posterior.
    Me pregunto... no tiene en cuenta el gobierno el costo financiero que esto significará para el productor? Sus proveedores no van a esperarlos hasta que cobren el subsidio/compensación. Es más, seguramente el mismo gobierno no les va a postergar los vencimientos de impuestos y les aplicará intereses.
Los invito a dejar sus opiniones, criticas y correcciones.

Alejandro Manzur


Estrenos de la semana



Más humor gráfico

Esta imagen fue tomada en la plaza de Reconquista (Santa Fe). Un aplauso a la creatividad!!!

domingo, 30 de marzo de 2008

El Gobierno es un barco a la deriva

La intimidad de la patética reunión de los ministros y los dirigentes del campo. El problema de una presidenta ausente, el doble comando y un gravísimo conflicto librado a su propia dinámica.


“En que quilombo nos metieron”, abrió el diálogo intentando hacerse el simpático, el jefe de Gabinete Alberto Fernández. “Mira acá vinimos a discutir políticas para el campo, no a dar explicaciones”, lo cruzó de entrada un dirigente de la Federación Agraria. Ese fue el inicio de una reunión que empezó mal y terminó peor.

La bronca de los dirigentes tenía sus razones. El gobierno los encerró en la Sala de Situación de la Casa Rosada a las seis de la tarde y hasta las siete nadie se acercó ni siquiera para ofrecerles un vaso de agua. El maltrato de las personas ya es un rasgo compulsivo del kirchnerismo –como la soberbia que no alcanzan a disimular por más esfuerzos que hacen, cuando los hacen- que atenta contra sus propios intereses.

Finalmente las puertas se abrieron para dar paso al primer grupo Alberto Fernández, Martín Lousteau, Javier de Urquiza y el técnico de Economía Gastón Rossi, supuesto ideólogo de las retenciones móviles. Luego por si hacía falta sumar una provocación ingresó al salón Guillermo Moreno, uno de los hombres mas resistidos del sector, emblema de la destrucción del mercado de carnes y lácteos.

Durante las largas horas previas a la reunión, cuando se negoció levantar el paro, se había acordado un largo temario. Pero la sorpresa de los dirigentes del campo fue total al comprobar que Alberto Fernández se limitaba a enunciar los ítems, como ser, “el problema del costo de los fletes para los pequeños productores”, sin aportar ninguna propuesta de solución.

Así pasaban las horas, hasta que fue el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, interrumpió a Alberto: “Mirá tenes que entender que todo el país está con las rutas cortadas, o suspendes el aumento de las retenciones por 90 días o esto no tiene solución".

“Ni en pedo lo suspendo”, fue la respuesta del jefe de los ministros. A su lado, Lousteau asentía pálido. El titular de Economía recibió en silencio toda clase de reproches por su “idea” de las retenciones móviles. Fue, por lejos, el más criticado. Guillermo Moreno feliz con la situación parecía un abuelo bonachón y se mostró amable y componedor con los dirigentes del campo, a quienes campechano, trababa de “muchachos”.

Pero lo más patético fue ver como los funcionarios abandonaban el salón, cuando la conversación llegaba a situación de definición para llamar, no a la Presidenta, sino a su marido.

Cristina Kirchner se limitó a un breve saludo protocolar y luego de encabezar un acto de entrega de viviendas en otro salón –como si el conflicto con el campo fuera un tema menor-, partió en el helicóptero.

Amores que matan

Así, en las horas críticas de la negociación, la Presidencia eligió entregar el pulso político de una negociación en la que juega gran parte de su capital y prestigio. Estrategia de ausencia que lejos de protegerla le está causando un severo daño.

Sus ministros, sin otra línea e inteligencia que la guerra total que propone Néstor Kirchner, no consiguen la paz necesaria –salvo que se piense que son absolutos incapaces- para elaborar al menos un menú básico de medidas para poner sobre la mesa.

El daño sin embargo no termina allí. Cada iniciativa de “protección” de Cristina que ensaya Néstor, termina multiplicando el rechazo a la Presidenta. Las patoteadas de Hugo Moyano y Luis D´Elía, no derivan en un descenso de la popularidad del ex presidente, sino que afectan directamente la imagen de su mujer.

Así, al entregar Cristina el nervio político de su gobierno se convierte en una víctima

–se supone involuntaria- de los dispositivos que despliega su marido, quien al parecer tiene serios problemas para manejarse en un entorno en el que no puede apretar o comprar al que no piensa como él.

Doble discurso

Que el kirchnerismo es el reino del doble discurso ya no sorprende. A esta altura más bien parecen víctimas de una extraña patología que los lleva a defender exactamente lo contrario de lo que piensan. Esto también se aplica al campo.

Mientras la Presidenta y sus funcionarios se llenan la boca defendiendo a los “pequeños productores”, lo cierto es que sus políticas han contribuido a la mayor concentración que haya conocido el sector. Y no fue un proceso ingenuo. Es el ADN del pensamiento corporativo kirchnerista, que quiere pocos actores, dependientes del poder, para administrar el país sin dar mayores explicaciones. Una breve mirada por otros rubros de la economía sirve de ejemplo. Una frustración de la Casa Rosada es que no logra concretar el mismo proceso en el heterodoxo mundo rural.

Un bienintencionado y nostálgico funcionario propuso días atrás a Guillermo Moreno recrear el viejo IAPI peronista que monopolizó las exportaciones del agro comprando a miles de productores. La respuesta del funcionario habla mucho de la concepción del poder de este Gobierno: “No, eso no funciono porque eran miles de actores, acá hay que concentrar todo en tres o cuatro y manejarse con esos”.

Un hombre que nadie puede acusar de nostálgico golpista como el cineasta Fernando “Pino” Solanas –que bien podría ir preparando una segunda parte de “Memorias del Saqueo”- sumó argumentos: “Desde que asumió Kirchner disminuyó la cantidad de pequeños productores de 450 mil a 300 mil”.

En la Federación Agraria tienen muy claro que en rigor lo que el Gobierno no tolera es esa enorme masa de productores que no están a tiro de subsidio y sólo quieren que los dejen trabajar en paz. Como sostiene el viejo dicho del liberalismo económico: “No necesito que el gobierno me dé una mano, alcanza con que me quite las dos de encima”.

El líder federado Eduardo Buzzi, desnudó la falacia: "Durante 2007, por ejemplo, un 36 por ciento de los 1500 millones de pesos que se entregaron por compensaciones, fueron a parar a Mastellone, Molino Cañuelas, Molinos Río de la Plata, Sancor y AGD –del senador y multimillonario kirchnerista Roberto Urquía-. Este tipo de reintegros nunca llega a los productores, y además ha demostrado profundiza la concentración”.

Pasión por dividir

Los líderes de las asociaciones rurales tienen muy claro que la apuesta del Gobierno es dividirlos. Para ello intentan seducir a Buzzi con una subsecretaría de Agricultura y algunas compensaciones vaporosas a los pequeños productores, para fletes y agroquímicos –nada definido-. Hasta ahora el líder de la Federación a resistido con dignidad, ya le mintieron demasiadas veces los mismos interlocutores que hoy lo cubren de halagos y guiños cómplices. Pero nunca se sabe.

También tienen claro los líderes agropecuarios que lo más parecido a un Caballo de Troya que han visto en su vida es el presidente de la asociación de cooperativas, Fernando Gioino, uno de los primeros de apoyar fuertemente la idea de levantar el paro, apenas terminó de hablar Cristina Kirchner el jueves pasado.

Las razones son evidentes: Gioino es el ejemplo de lo que quisieran los Kirchner para el agro. Este dirigente representa a Sancor, la destruida empresa láctea –entre otras cosas por el propio gobierno que no permite exportar leche a precios internacionales-, que vive de los subsidios de la Casa Rosada y las inconstantes “ayudas” económicas del venezolano Hugo Chávez.

El problema de Gioino es que el otro gran socio de Coninagro, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), vive de la exportación de soja, y en esta pulseada se le va la vida. Por eso, el vice de la entidad que representa a ACA, Carlos Garetto, ha logrado mantenerlo a flote en la línea de combate.

Rubén Llambías de CRA es quien más trabaja hacia adentro por lograr el consenso entre las cuatro entidades, que tan buenos frutos le ha dado al campo en esta instancia clave, mientras que Luciano Miguens de la Sociedad Rural, muy lejos de la imagen demonizada del estanciero maligno que emite la Casa Rosada, es un hombre bonachón y sensato, que sencillamente encarna el hartazgo de sus representados con una política que vive del campo, pero se dedica a estigmatizarlo.

Lo que está en juego

¿Por qué se resiste de manera tan cerrada el gobierno a suspender la medida por 90 días? Muy sencillo en el norte del país ya comenzó la época de cosecha de la soja, que en abril llegará a la zona núcleo, estos es Santa Fe-Buenos Aires. Es esa cosecha la que está en discusión. Esto lo saben los chacareros y por eso no pueden ceder. Perderían el trabajo de meses, porque los costos sencillamente no les cierran con retenciones del 44 por ciento. Y eso lo sabe el Gobierno que necesita ese dinero.

Por eso, el verdadero drama es que el gobierno está atrapado –una vez más- del esquema económico que creó Néstor Kirchner. Un dispositivo que sólo puede mantener el creciente tinglado de subsidios –a la energía, el transporte, las industrias, etc- y aumentos de jubilaciones, crecimiento de la deuda y obras públicas faraónicas –que encima no se siempre concretan- con mayores necesidades de caja.

Así, las opciones son seguir aumentando la presión tributaria o comenzar a sincerar las variables lo que podría agravar el problema de la inflación. Una verdadera encerrona.

Alguna vez ese genial escritor y peronista que fue Leopoldo Marechal, dijo: “De los laberintos sólo se sale por arriba”. Bueno todo indica que el momento llegó, habra que ver si Cristina Kirchner tiene alas para desplegar un vuelo propio, que le permite abandonar el laberinto que edificó su marido.


viernes, 28 de marzo de 2008

Un poco de Humor (?)





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¿Qué escenario judicial podría afrontar el Gobierno?

A 15 días del paro dispuesto por el sector agropecuario contra la política oficial, las empresas productoras estudian cómo impugnar las medidas


El Gobierno sigue sumando “dolores de cabeza” a raíz del paro dispuesto por los productores contra la suba en las retenciones a las exportaciones: sucede que a la posibilidad cada vez más cierta del desabastecimiento se suman ahora las acciones que las empresas agropecuarias estudian plantear ante la justicia en busca de que estos derechos de exportación se declaren “confiscatorios” e inconstitucionales.

En este sentido la Asociación de Dirigentes de Empresa (ADE) ya adelantó que presentará amparos judiciales contra el esquema de retenciones móviles, con fundamento en que esos recursos captados por el gobierno lesionan la garantía de la propiedad.

Sin embargo, especialistas consultados por infobaeprofesional.com detallaron que los derechos de exportación tendrían que ser impugnados recurriendo a mecanismos más complejos que la acción de amparo, puesto que ésta brinda poco margen de prueba y plazos sumamente abreviados; en esa dirección las empresas y productores se encuentran trabajando, reconocen.

Sucede que los abogados aseguran que en materia tributaria corresponde exclusivamente al Congreso crear gravámenes y fijar alícuotas; y esa función no puede ser delegada a favor del Gobierno.

Así Tomás Wilson Rae, tributarista y titular de TWR Abogados indicó que el Código Aduanero delegó en el Poder Ejecutivo la potestad de definir la aplicación concreta de los derechos de exportación, los bienes gravados y la alícuota aplicable.

Wilson Rae aseguró que esa delegación viola el principio de legalidad que exige el dictado de una ley del Congreso para validar la existencia de un tributo, ya que la Constitución prohíbe que el Ministerio de Economía modifique dicho tributo y fije su cuantía.

"Por eso, los decretos que fijan las nuevas retenciones son ilegales e inconstitucionales", afirma el especialista.

El tributarista enfatizó que frente a este panorama no queda más que acudir a la Justicia para probar la violación a las normas constitucionales.

“Yo recomiendo realizar una acción declarativa de certeza en el fuero contencioso administrativo federal a fin de establecer la legalidad o no de las normas que crean las retenciones y a la vez interponer una medida cautelar para que el fisco se abstenga de cobrar hasta resolverse la primera acción”.

Por último, puntualizó que el aumento de las retenciones es confiscatorio “porque absorbe una parte sustancial de la renta de los productores”, concluyó.

Gregorio Badeni, abogado constitucionalista, aseveró que las actuales retenciones son manifiestamente inconstitucionales porque las fija el Poder Ejecutivo con absoluta discrecionalidad sin que existan topes máximos o mínimos impuestos por ley.

El experto indicó que la Corte tiene dicho que no es viable delegar facultades fiscales en el Poder Ejecutivo; lo que sí puede hacer el Congreso es establecer parámetros y que el Gobierno se maneje dentro de esos márgenes, como por ejemplo ocurre con el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Sin embargo, Badeni indicó en las retenciones recientemente aplicadas el legislador no fijó máximos ni mínimos, por eso estos decretos pecan de inconstitucionalidad, aseveró.

En cuanto a la forma de impugnar las retenciones, Badeni sostuvo que los productores podrían recurrir a la acción declarativa de certeza con una medida cautelar de no innovar respecto de la situación anterior al dictado de las nuevas retenciones.

Desde Bruchou, Fernández Madero & Lombardi, Eduardo Mallea destacó que la situación de emergencia, económica, cambiaria, social, comúnmente utilizada para justificar la sanción de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) ha sido la regla más que la excepción para el establecimiento de los derechos de exportación.

"Esto evidencia una afectación al principio de razonabilidad en los actos de gobierno y que más bien linda con la arbitrariedad, especialmente cuando como argumento legitimador se invoca que las medidas dictadas son compatibles "con niveles de rentabilidad adecuados", aseveró el abogado.

En la misma línea, Guillermo Mac Loughlin, tributarista y asesor impositivo de la Sociedad Rural Argentina (SRA) afirmó que está aconsejando a muchos productores presentarse ante la Justicia mediante una acción declarativa de certeza para reclamar por la inconstitucionalidad del monto de la alícuota y de la movilidad de las retenciones.

“Es evidente que la conducta del Gobierno no sólo es abusiva, sino que excede el marco de lo que autoriza la Constitución”, concluyó Mac Loughlin.

Fuente: www.infobaeprofesional.com


Las razones de los "piqueteros"

Este es el panfleto que le entregaban a los automovilistas en el piquete.

Mentira 1: "Gracias a las retenciones el campo tiene el gas-oil barato" (Ministro Lousteau)
Realidad: El gas oil para el transporte en colectivos vale $1, en los surtidores de las estaciones de servicio (precio al público) $1.70 a $2 y para el campo (mayorista) vale $2.20 a $2.30. Y en los momentos de mayor consumo, siembra - cosecha, muchas veces no se consigue.

Mentira 2: "Gracias a las retenciones el campo tiene un tipo de cambio competitivo" (Ministro Lousteau)
Realidad: El campo vende con un dólar entre $1.75 y $2.05 (tipo de cambio menos retenciones) según los productos; y compra los insumos con un dólar de $3.15. ¿Quién puede competir así?

Mentira 3: "En el 2008 el productor recibirá el precio lleno del trigo" (Secretario de Agricultura de Urquiza)
Realidad: En el mercado externo el trigo vale $1150 por tn., por las retenciones el Gobierno se lleva $332 por tn., exportadores y/o molineros (amigos del Gobierno)se quedan con $248 por tn., y el productor cobra puesto en el puerto $580 por tn., solo el 50% del precio lleno. Y a eso hay que descontarle los gastos de comercializació n y flete, que rondan en un 20%.

Mentira 4: "El objetivo de las retenciones es que los consumidores tengan alimentos baratos".
Realidad: El trigo en el 2002 (año en el que se reimplantaron las retenciones) valía $380 por tn., ahora vale $580 por tn., es decir que aumento el 52%. El precio del pan ese mismo año era $2 por kg., hoy cuesta $4 el kg., el aumento es del 100%. El principal objetivo de las retenciones es recaudatorio.

Mentira 5: "Al campo le va tan bien, que desde que asumió este Gobierno, el precio de la tierra aumentó seis veces". (Ministro Alberto Fernández y Randazzo).
Realidad: El precio de los campos aumentó pero no lo compran los verdaderos productores con sus ganancias, sino empresarios, industriales y sindicalistas allegados al Gobierno con fortunas de dudosa procedencia. (Moyano, Eurnekian, Werthein, etc.... empresas internacionales y extranjeros! !)

Mentira 6: "La carne no esta afectada por las retenciones" (Ministro Alberto Fernández)
Realidad: Las retenciones a las exportaciones de carne, desde 2002 al 2006, pasaron del 5 al 15 %. Además, el mercado de la carne está fuertemente intervenido con precios máximos, manipulación de los Registros de Exportación, aprietes a consignatarios y frigoríficos para firmar acuerdos, etc.

Mentira 7: "El campo se queja y tiene superganancias" . (Ministro Alberto Fernández, Lousteau).
Realidad: En la zona de Coronel Borrego, triguera por excelencia, con los valores actuales, los rendimientos necesarios para sólo cubrir los costos es de 2900 kg por hectárea. El rendimiento promedio es 2400 kg por hectárea. ¿Se gana algo? ¿Hay ganancias extraordinarias? ... Y si las hubiera, ¡¿Es un delito que un empresario que arriesga capital, invierte y genera trabajo tenga ganancias?!

Mentira 8: "El campo vende a precios internacionales y compra insumos a valores que se han mantenido en pesos" (Ministro Alberto Fernández).
Realidad: Las retenciones le ponen un precio tope al precio que recibe el productor, actúan como un precio máximo, por lo que los chacareros no se benefician con los aumentos de los precios internacionales. Por otro lado, en el último año, los insumos aumentaron en promedio el 70% en dólares.

Mentira 9: "Este Gobierno no tiene una política anti campo" (Ministro Alberto Fernández y Secretario de Agricultura de Urquiza)
Realidad: ¿¡Todo esto le parece poco?!

jueves, 27 de marzo de 2008

Petitorio online en protesta a las retenciones

INTERNET TAMBIEN APOYA AL CAMPO ARGENTINO

Estamos juntando firmas por internet para contribuir a la protesta contra las injuntas medidas,
y rentenciones que ha tomado el Gobierno de Cristina kirchner en perjuicio del campo y los productores agropecuarios de Argentina.
Luego que tengamos unas miles, presentaremos este petitorio al Gobierno Argentino.
Unite y firma online la protesta!.

Muchisimas Gracias


FIRMA EL PETITORIO ONLINE HACIENDO
CLICK ACA




Ud. Sabe por qué el campo está de paro?

[Retenciones móviles: La gota q colmo el vaso.]


Con el actual esquema de retenciones, el gobierno se lleva hoy el 45% del valor internacional de la soja, o sea, el valor de la soja cargada en barco.


Para ser mas específicos, si cargamos 2 camiones y los vendemos, 1 lo cobra el gobierno y el otro lo cobra el agricultor.


Del porcentaje q le toca, debe afrontar el pago de alquileres, semillas, agroquímicos, fertilizantes, contratistas, siembra, fumigación, cosecha, seguros, combustible, repuestos, maquinarias, etc.

Y como si esto fuera poco, deben pagarle al gobierno, además de las retenciones, el 35% de impuestos a las ganancias.

Pero el gobierno central no se conforma. Implementó un sistema en el cual, mientras más sube el precio internacional de los cereales y oleaginosas, más aumenta el porcentaje de retenciones, o sea, más aumenta su ingreso.


En el año 2007, el costo de insumos agropecuarios aumentó en algunos casos hasta un 200%.

El combustible q pagábamos $1,50, hoy nos cuesta $2,40.
Los herbicidas (glifosato o round-up) pasaron de U$s 500 la tonelada, a U$s 1040 la tonelada, y así el resto de los insumos.

Es sabido q cuando '' al campo le va bien.. a nuestras localidades les va bien''. El productor reinvierte el 80% de lo que gana en su actividad.
De esa manera, vemos q existe recambio de camionetas, de alambrados, de tractores, de sembradoras, construcción de silos, galpones, arreglo de casas, e incorporación de tecnología.

Así, trabaja más el tornero, el mecánico, el albañil, el plomero, el corralón de materiales, la concesionaria de autos, la agronomía o acopio, el transporte, los fabricantes de maquinarias, la gomería, el electricista , el q vende computadoras y un sin números de ejemplos.

En fin, cuando trabaja, nos va bien, nuestra producción genera más y mejores actividades y, por ende, más y mejor trabajo.


Los productores, no siembran sólo soja como quiere hacer creer el gobierno. Hacen rotación de cultivos: trigo, soja, maíz, con políticas de conservación y sustentabilidad de suelo, y ahí también está nuestro socio el Estado llevándose el 28% del valor internacional del trigo y del maíz.

Hay regiones en que la soja es reemplazada por el girasol en el esquema de rotación, el cual está gravado con las mismas retenciones que la soja.

Ahora bien: ¿¿Quién gana más con el campo?? ¿¿Los productores o el gobierno central??.

Usted ya sabe cómo y en qué gastan los productores su ingreso (que es en los pueblos y ciudades en los cuales usted vive, NO en el exterior, como nuestros gobernantes).

Si cada día hay menos educación, menos seguridad, menos salud, menos electricidad, menos gas, menos combustible, más deterioro de rutas y caminos, etc. En fin, peor calidad de vida...

¿¿EN QUÉ GASTA EL GOBIERNO CENTRAL???


miércoles, 26 de marzo de 2008

Binner

Binner y más de cien intendentes santafesinos solicitaron al gobierno que suspenda las retenciones móviles

Más de un centenar de intendentes y presidentes de comuna de la provincia de Santa Fe suscribieron hoy, junto al gobernador Hermes Binner, un documento para reclamar al gobierno nacional la inmediata convocatoria al diálogo para solucionar el conflicto con el sector agropecuario y la suspensión de las retenciones móviles.

Binner y más de cien intendentes santafesinos solicitaron al gobierno que suspenda las retenciones móviles
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Más de un centenar de intendentes y presidentes de comuna de la provincia de Santa Fe suscribieron este mediodía, junto al gobierno provincial, un documento para reclamar al gobierno nacional la inmediata convocatoria al diálogo para solucionar el conflicto con el sector agropecuario y la suspensión de las retenciones móviles.

El documento fue el resultado de una reunión realizada hoy miércoles por la mañana en el salón Blanco de la Casa de Gobierno de Santa Fe, y que fue presidida por el gobernador Hermes Binner.

El evento fue convocado por el gobierno de Santa Fe a pedido de propios intendentes y presidentes de comuna –de todos los colores políticos– que afrontan una difícil situación en cada uno de sus distritos a raíz del conflicto que generan los cortes de rutas y el aumento de la conflictividad social.

Se invitó a firmar el documento al resto de los intendentes y presidentes de comuna, diputados y senadores nacionales y provinciales que no participaron de la reunión, algunos de los cuales, apenas finalizada la misma, comenzaron a hacer llegar su adhesión en forma telefónica.

Carta Abierta

Carta de la Asociación de Graduados en Ciencias Económicas del norte Santafesino


Reconquista, 18 de marzo de 2008

Señor Presidente

de la Sociedad Rural de Reconquista

Dr. Juan Antón

Presente

______________________________

De nuestra consideración:

Ante las últimas medidas adoptadas por el gobierno nacional, estableciendo un mecanismo de retenciones móviles a las exportaciones de granos, que en los hechos se traduce en una nueva quita sobre el precio que recibe el productor agropecuario, nuestra entidad se solidariza con las acciones que esa Institución, junto con otras organizaciones locales vinculadas al campo y con todos los productores agropecuarios de esta región, llevan a cabo en respuesta a un justo reclamo y defensa de su unidad de producción.

A este aumento de las retenciones, se agrega una persistente y constante presión fiscal que deben soportar las unidades productivas vinculadas al sector agropecuario, a través del costo impositivo que les generan los impuestos nacionales (ganancias, ganancia mínima presunta, IVA cuando los saldos a favor se tornan irrecuperables, sobre bienes personales, a los débitos y créditos bancarios, internos incluidos en combustibles, etc.), más los impuestos provinciales (inmobiliario y sellos) y comunales (tasa vial por Ha.) que conforman la estructura tributaria nacional.

Recientes estudios de organismos privados indicaban que con un nivel de retenciones en el 32%, el precio de la soja soportaba una presión fiscal global del 80%. Es decir que tomando el precio pleno de exportación, por cada u$s generado por la venta al exterior del producto, el estado se quedaba con u$s 0,80 centavos, recibiendo el productor solo u$s 0,20 centavos netos.

En un escenario sin retenciones –solo por efecto de los tributos locales- este nivel sería de u$s 0,44 para el estado y de u$s 0,56 para el productor, situación por cierto –aunque con elevados impuestos- bastante más equitativa y justa que la anterior.

Un nivel actual del 44,1% de retenciones para la oleaginosa, torna mucho más dramática la situación que mencionábamos anteriormente, y fundamentalmente para aquellos productores que por el bajo volumen de producción –es decir del rendimiento que obtienen- la reducción del precio tiene una incidencia sensiblemente superior en sus resultados, tal como ocurre con las producciones fuera del área central agrícola como la nuestra.

En definitiva, queremos hacerle llegar nuestro apoyo a este justo reclamo en el convencimiento que nuestras instituciones deben ponerse al frente de los problemas que afectan a toda nuestra comunidad, independientemente del sector que sufra los inconvenientes o las dificultades. Solo de esta manera podremos construir una región más fuerte y unida, que sirva de ejemplo y motivo de orgullo para nuestros jóvenes.

Prohibido ser "rico" en Laboulaye

Para la Argentina urbana, parece imperdonable que el campo quiera enriquecerse, aun cuando provee los insumos alimentarios más baratos y, encima, resigna buena parte de su facturación bruta.


Adrián Simioni

De nuestra Redacción
asimioni@lavozdelinterior.com.ar

Este país está preparado para admitir palacetes franceses en la Recoleta porteña. Pero no soporta que existan casas con piscinas en Wenceslao Escalante. ¿Cómo se atreve la gente del campo a cometer un pecado tan satánico como querer “enriquecerse”? Es un desafío al “orden natural” de las cosas. La Argentina los quiere siervos para siempre: su función es garantizar alimentos muy baratos para el mercado interno y ceder a las ciudades una porción mayoritaria de la renta que puedan obtener en el mercado externo, para que las burocracias de las urbes puedan seguir con sus vidas bucólicas, con sus empleos a veces poco productivos, vendiendo sus muchas veces costosos y pobres servicios y productos industriales.

Al borde de la tilinguería, voces crispadas critican la camioneta 4x4 de un productor de Laboulaye, aunque ésta se justifique mucho más en su tarea diaria que en el viaje anual al Calafate de una familia de Barrio Norte. Lo último no molesta. Porque es “lo natural”, lo que siempre fue así. Y muchos, tal vez sin saberlo, no quieren que eso cambie. Guiado por esa crispación, el discurso urbano repite hasta el cansancio que “los gringos son llorones”, “miserables”, que evaden, que pagan nada en concepto de impuesto a la tierra (un impuesto que significa nada en comparación con las retenciones).

Alimentos gratis. Por empezar, los críticos simplones deberían comprender una cosa. La Argentina tiene los insumos alimentarios más baratos del mundo para alimentar a su población, por dos razones: sus incomparables recursos naturales y el hecho de que el campo resigna una parte muy alta de su renta a través de las retenciones.

Sin retenciones, la soja, por ejemplo, podría venderse a más de 500 dólares la tonelada. Pero, con las retenciones a las exportaciones ya en el orden del 44 por ciento, el precio externo para el campo es en realidad de unos 283 dólares (precios aproximados de ayer). Por lo tanto, el productor sojero está dispuesto a vender la misma tonelada a 283 dólares en el mercado interno.

Hay casos más extremos: al campo se le ha llegado a prohibir exportar carnes o lácteos para garantizar el abastecimiento interno a precios regalados, inhallables en el mundo.

Ése es el gran aporte del campo al resto del país. Gracias a esto, grupos industriales como Techint, por ejemplo, pueden pagar a sus obreros sueldos muchos más baratos que los que éstos necesitarían para alimentarse si tuvieran que pagar el precio internacional de los alimentos. Lo mismo pasa con los maestros que contrata el Estado y un interminable etcétera.

Eso se llama compartir la renta derivada del sector más competitivo de un país, del mismo modo que otros países comparten la renta del petróleo (México), del cobre (Chile) o del gas (Rusia). Está bien que sea así. Sin las retenciones, sería imposible que muchísimos argentinos se alimentaran con sus ingresos actuales.

Ahora bien: no sólo la gente del campo garantiza proteínas a sus conciudadanos a precios únicos. Además, la Nación se queda, en el caso de la soja, con 44 por ciento de la facturación bruta de lo que se exporta: 121 dólares por tonelada. Algo parecido sucede con el resto de los granos, los aceites y otros. Y acá es donde aparecen tres cuestiones.

Los “gordos” de la UIA. En esta senda, el sector más competitivo, el agro, banca cada vez más a los menos competitivos (ciertas industrias y servicios, bolsones del sector público). Así, las ineficiencias de éstos son un collar de trenes cada vez más pesado.

De hecho, aumentar las retenciones al agro es como devaluar en forma selectiva los ingresos del campo. Así se abarata aún más el precio de los alimentos. Y entonces la industria, por caso, sufre una menor presión por aumentos salariales reales. Eso le ayuda a competir con los importados o a exportar. Algo parecido sucede con los costos artificialmente baratos de la energía.

No es casual que la suba de retenciones se produzca justo cuando la Unión Industrial Argentina pide una vez por semana una nueva devaluación a Cristina Fernández de Kirchner (lo que también tendría el efecto de evitar que suban sus costos salariales reales). Si alguna vez tienen que trabajar con costos internacionales (de la energía, de los alimentos) estos sectores, un poco fofos de tanto relax garantizado por el campo y las petroleras, quedarán fuera de competencia.

¿No será mucho, Lousteau? El nivel de las retenciones está en uno de los puntos más altos de la historia. Y para muchos, es ya confiscatorio. Los productores remarcan que, mientras ellos están cada vez más lejos de cobrar el valor que el mercado internacional está dispuesto a pagar, los insumos que compran (semillas, fertilizantes, herbicidas, maquinarias, vehículos, genética) suben en dólares, acompañando la escalada mundial de las materias primas.

En algún momento, si esta lógica no se frena, disminuirá el incentivo para producir. La depresión del campo no es una fantasía. Ya sucede con la carne y la leche. Y con el petróleo y el gas, donde la misma lógica obliga a importar cada vez más energía.

De cada $ 44, nada. La tercera cuestión tiene que ver con lo que hace la Nación con el dinero de las retenciones, lo que es patético e injusto para Córdoba, Santa Fe, el interior bonaerense y La Pampa, en ese orden. Estas economías son las que más aportan en retenciones, al mismo tiempo que son los distritos más perjudicados por el reparto de los fondos.

$ 1,72. Hoy, por cada 100 pesos de soja que se facturan en el exterior, 44 quedan para el Estado nacional, que no los coparticipa. De ese dinero, que se integra a su propio presupuesto, la Nación gasta en forma directa en el territorio cordobés apenas 1,72 pesos. Al resto lo eroga básicamente en otras provincias, las siempre pobres del norte (hace 30 años vienen recibiendo paladas de dinero de coparticipación) y las ya no pobres de la Patagonia. Pero, en particular, gasta casi todo en Capital Federal. Por eso hay tantos palacetes en Recoleta.

$ 1,69. Si los 44 pesos se coparticiparan, el Estado cordobés recibiría 1,10 pesos, más 59 centavos que serían recursos que irían a la Nación y que ésta gastaría en el territorio cordobés. En total, es apenas 1,69. El resto va a las provincias privilegiadas ya mencionadas, al sistema de seguridad social y a Capital Federal.

En Tortuguitas, vaya y pase. Obviamente, este esquema es pura pérdida para los productores y las provincias agroganaderas. Pura fuga de capital. No habrá jamás mejores caminos, ni mejores trenes de carga, ni maestros mejor pagos, ni mejores fuerzas de seguridad. El agravante es que, además, las retenciones pueden golpear al sector que banca a todos los demás, al que no tiene pies de barro, el de los mejores agricultores del mundo; los primeros que invirtieron fortunas, hace 15 años y manejaron antes que nadie la tecnología de la siembra directa y las semillas transgénicas.

Son productores que, según ministros como el de la Producción de Río Negro, Juan Manuel Accatino, no tienen por qué ganar plata por una suba de precios internacionales que no es “mérito” de la gente del campo. El argumento –despreciativo, ignorante– es repetido incluso por muchos cordobeses urbanos.

La región central del país tiene una oportunidad de alterar el “orden natural” de las cosas por el que el Gran Buenos Aires le succionó históricamente su riqueza. Pero hay gente que sólo puede concebir casas de 400 metros cuadrados en countries de Tortuguitas. Encontrarlas en Brinkmann les da tirria, mucha tirria.


© La Voz del Interior

Cacerolazo!

¿Piquete de la abundancia? Señora, basta de verso y mire la realidad. A su esposo lo comprendíamos porque era tuerto, pero… ¿Y Usted?
Primero yo (Ud.), ¿no es cierto? Su orgullo, su intolerancia, su incapacidad, su soberbia, su banalidad tensan la cuerda más de lo conveniente.
Por Juan Carlos Sánchez


Señora, no puedo creer que lo que escucho es cierto, que lo dice el primer magistrado del país. Parece de cuento, Macondo made in Argentina.
Señora, basta de clases de primaria. Me aburre con su discurso didáctico y provocador.
Señora, basta de los ’70. Estoy, estamos aburridos, ¿escucha las puteadas de la gente, de los trabajadores del campo? Señora, salga de la burbuja y viva el hoy.
Señora, Semana Santa es para dejarse invadir de amor, justicia y paz, ¿qué tal su espiritualidad en el retiro monacal y austero del Calafate?
El campo no es el sector de mayor rentabilidad, lo es el político. El campo tiene rentabilidad, es cierto, pero la inversión es muy grande también y AL MENOS TRABAJAN, no como los políticos, que roban, ¿se acuerda de los dólares de Santa Cruz? ¿Recuerda esos años no tan lejanos cuando Ud. y su mandante y esposo pertenecían a la clase media? ¿Cómo hizo tanto dinero?
Señora, las penas son para nosotros, el pueblo para Ud. las vaquitas pero ya industrializadas, zapatos, carteras, tapados. Ud. no es pueblo, Ud. es un gorila -¡perdón! Una gorila- más.
Señora, el tipo de cambio argentino que absorbe dólares para mantener el precio de la moneda extranjera es una de las medidas que hambrea al pueblo. Entonces las retenciones al agro sirven para comprar los votos de La Matanza, diga la verdad, Ud. necesita como lo necesitaba su mandante y esposo, del expolio del agro para sostener el poder comprando dignidad de argentinos.
Señora, el precio subsidiado del gasoil es necesario porque no hay políticas energéticas.
El campo exporta y el argentino no come.
El peón rural, tiene razón, es peor pagado que el camionero o que el piquetero de D’Elía que son sus muertos del esquinero (Si no conoce el término recurra a un hombre de campo que se lo explique).
Señora, la laguna La Picasa no está donde Ud. dice que está, estudie.
Señora, Ud. es gobierno, Ud. debe trabajar para que todos tengamos acceso a los bienes, no los productores rurales.
Señora, ¿Cuántos kilómetros de la Ruta 9 se pueden hacer con un par de viajecitos suyos en el Tango 01?
¿Cuántos con el tren bala?
¿Cuántas escuelas se pueden construir con una semana de viajes en helicóptero desde la quinta presidencial de Olivos a la Casa Rosada?
¿CUÁNTOS CHICOS COMERÍAN CON ALGO MENOS DE GASTO SUPÉRFLUO SUYO O DE SU MANDANTE Y ESPOSO? ¿Con una payasada bolivariana menos?
Señora, distribuya el ingreso equitativamente: pague sus impuestos, Ud. y su familia, Ud. y sus funcionarios, ¿se cuerda de los ahorros de Miceli?, ¿algún Fernández, algún De Vido es pobre?
Señora, Ud. no acepta extorsión pero me extorsiona desde el atril, me obliga en nombre de la constitución y la democracia a aguantarla hasta la terminación de su mandato, ¿es legal, es constitucional su extorsión?
Señora, ¿USTED TIENE LA DESFACHATEZ DE PEDIR TOLERANCIA?
Primero ser, luego demostarlo y recién entonces pedirlo.
Señora, los que no la votaron son mayoría, Ud. no gobierna para los votos comprados ni para los conseguidos por los sobrevivientes de la guerra setentista o sus parientes y amigos. Tampoco para los bolivarianos ni para los fidelistas o marxistas.
Señora, ¿usted habla de la ley y la Constitución? ¿Ud. que con su mandante y marido la violaron desde las sombras?
Como en los ’70 Ud. provoca el incendio, como en los ’70 Ud. es una soberbia, como en los ’70 Ud. está ciega, como en los ’70 Ud. es una egoísta.
Como en los ’70 Ud. está fuera de la ley y del mundo.
Señora, Ud. es una caradura.
Dios nos libre de Ud. si no nos animamos a librarnos nosotros.



Algo peor que el enojo...

La postura de Aapresid respecto a la suba de las retenciones

Algo peor que el enojo

Una vez más, la noticia es el aumento de las retenciones a las exportaciones agrícolas. Aapresid - como red de productores que apuesta a la innovación en nuestro país- no puede desentenderse de este lamentable hecho. Éstas medidas tomadas por el gobierno, en relación a la producción de granos, tendrán un dramático desenlace para nuestro país, con gran desmotivación a la producción, a muy corto plazo.

Desde lo macroeconómico, el gobierno demuestra una gran ignorancia la dinámica del negocio. Con este tipo de medidas, que sólo atienden al precio internacional de los granos –como si fuera la única variable que afecta al resultado de la producción agropecuaria- no se consideran otros aspectos de igual importancia como los costos y la productividad. El nivel de inversión es cada vez mayor, el retorno por peso invertido es cada vez menor, y esto sumado a que los costos de producción se elevan cuasi exponencialmente.

El sistema castiga a toda la producción agropecuaria del país, pero muy particularmente a las zonas marginales (¿o deberíamos decir: cada vez más marginadas?). Estas medidas dejan afuera del negocio a las áreas periféricas. Las provincias con mayor perjuicio serán Chaco, Tucumán, Salta y Santiago del Estero, así como todas aquellas economías que se encuentran a una gran distancia de los puntos de comercialización. Los representantes de los ciudadanos argentinos de estas provincias y el resto de los gobernadores e intendentes del interior del país, debieran ser los primeros que reprueben estas políticas. Los afectados somos todos los habitantes de cada pueblo o ciudad, y los que gobiernan son sus mandatarios y están llamados a defender sus intereses.

La bonhomía de los precios internacionales que genera la “renta extra”, a la que se refiere el gobierno en sus argumentos, se redistribuyen no sólo entre los productores –aproximadamente 400.000 pymes-, sino también entre muchos proveedores, prestadores de servicios y productos.

Por lo demás, es difícil comprender aquello que muchos piensan, que “ganar dinero está mal”. La rentabilidad es la base sobre la cual las empresas o personas invierten generando más trabajo, más oferta de productos y servicios –buscando más cantidad y calidad de los mismos-, controlándose así virtuosamente los precios.

Los argumentos del gobierno pueden ser aún más incoherentes. Decir que tener precios fijos da más previsibilidad habla de un desconocimiento prodigioso. Los precios suben o bajan compensando de alguna manera los altibajos en las producciones. Si tenemos un precio fijo, quedamos expuestos, en el futuro, a las bajas de la producción sin la oportunidad de que los precios reaccionen. Por otra parte, la suba de los precios internacionales es una señal de los demandantes para un aumento de la producción. Al perder esta señal, se desacoplan no sólo los precios, sino también la racionalidad.

La confirmación del desconocimiento es que se mantienen las retenciones aún con bajos precios, allí donde la rentabilidad ya es negativa. Se seguirán cobrando, aún cuando nadie decida sembrar. El margen del negocio es distinto de acuerdo a la productividad y la localización de la producción. Pero el esquema propuesto por el gobierno no reconoce diferencias.

El sistema de retenciones es anti-desarrollo, anti-progreso, anti-crecimiento. Se tiende a “igualar para abajo”. Perdemos competitividad a nivel mundial como país agroalimentario y proveedor de energía. Los productores de los países competidores están de parabienes: la sofisticada y competitiva agricultura argentina salió del mercado. Nuestro gobierno ha realizado una “operación histórica” de transferencia de riqueza a Estados Unidos y Brasil, al tiempo que pretende hacernos creer que “protege a los pobres de Argentina”.

En paralelo, este tipo de medidas va en contra de una producción sustentable. Afecta de manera negativa a los procesos productivos, ya que llevará a una disminución de la inversión en tecnología y en la utilización de insumos claves, atados a las Buenas Prácticas Agrícolas. Sin mencionar el impacto que esto puede suponer sobre el espíritu de progreso en los agronegocios.


Éstas medidas sólo lograrán empobrecernos a todos. En cambio, la producción agrícola actual genera mucha riqueza en toda la sociedad. Sería deseable aumentar la producción de los granos con todas las externalidades positivas que eso supondría, no sólo sobre la cadena agroalimentaria, sino también sobre la industria y el sector de servicios. Pueden existir medidas sencillas, rápidas, eficientes, que satisfagan todos los intereses. Pero no hay oportunidades de escuchar, de llegar a consensos, mucho menos de articular el corto con el largo plazo.

Lo sustancial, lo que nos preocupa, es que este sistema aniquila el desarrollo del interior y de las economías regionales. No nos confundamos, el problema de esta política no es patrimonio de los agricultores, es de todos los sectores que quieren un país integrado geográficamente, con riqueza, equidad y futuro. Este problema es de los intendentes y gobernadores, de los peones y de los transportistas y de los maestros que educan en provincias cada vez más pobres.

Tenemos algo peor que el enojo, la desesperanza.


Jorge Romagnoli
Presidente de Aapresid
Fuente: Los Grobo

Paró el campo, nomás!

Paró el campo, nomás!

David Rotemberg integra el staff de humoristas de Crítica de la Argentina. Pero mucho antes que soñara con vivir de la mordacidad fue un gaucho judío en su Moisés Ville natal. Aquí cuenta el campo que conoció, su gente, la mirada provinciana sobre los impuestos a las retenciones, la carencia de un Moyano de los chacareros, y el dudoso humor porteño que lo impulsó a escribir, como excepción, en serio.
David Rotemberg
19.03.2008

El otro día escuché cómo el humorista de una radio trataba el tema del paro del campo. El sketch era más o menos así: un estanciero con acento macriano quejándose de las retenciones, del precio del gasoil para su 4x4 y explicando los motivos del paro en millones de euros. Un poco exagerado, pensé, pero muy gracioso y efectivo. Ahora bien, ¿a quién estaba imitando este pibe? Los campesinos que yo conozco –y entre los que me crié hasta mis 18 años– no hablan así, no tienen ese tipo de problemas. No son estancieros, sino productores (¿habrá visto este pibe alguna vez a otro productor que no sea el típico gritón de los pasillos de radio y televisión? ¿Sabrá que el productor del campo se levanta todos los días a las 4 de la mañana para arrear terneros y vacas de ubres generosas? ¿O pensará que es igual que el productor de teatro, que a la misma hora pero en la ciudad arrea sus perras, gatos y yeguas de ubres generosas?)

El paro del campo ya lleva seis días. ¡Qué lo parió, paró el campo! Gran logro de un pibe de 37 años, ministro él.

Me crié en un pueblito santafesino de 3.000 habitantes llamado Moisés Ville que, además de ser la cuna de la colonización judía en nuestro país, está ubicado en plena cuenca lechera (bah, ex cuenca lechera, ya que hoy hasta en la tierra acumulada entre los dedo'e las patas se siembra soja, ¿vio?). O sea, soy judío y campesino: doblemente sufrido, doblemente llorón, siempre mirando pa'arriba a ver qué manda el Señor (en un caso el Todopoderoso, en otro el Ministropoderoso de turno). No me quedó otra que ser humorista, como el pibe de la radio.

Y paró el campo, nomás. Y el ministro éste dice que 'el paro es exagerado'. Mire, pibe, desde que leo los diarios (desde hace 25 años cuando me mudé a Capital, ya que al pueblito llegan al mediodía, cuando más que noticias ya son historia) siempre leí la clásica promesa electoral 'vamos a bajar/eliminar las retenciones al campo'. Hoy es la primera vez que leo que las suben. ¿A quién carajo está imitando este pibe? (el ministro, no el humorista).

¿Qué significa esto de las retenciones? Que a una actividad, hoy día muuuy rentable, que ya paga miles de millones de impuestos, hay que incrementarle un impuesto más: el impuesto al éxito de la exportación a todo el mundo. Porque el mundo está cagado de hambre y tiene plata, y la Argentina está aprovechando para vender a precios increíbles. Y, como los particulares venden, el Estado en vez de colaborar para mejorar dicha actividad, la aprieta, la estrangula, la asfixia. No va a comprarle alimentos al campo para –subvención mediante– venderlos a su gente. ¡Nooo! Ese tipo de medidas acá no existen. Acá se subvenciona el peaje de una ruta aún no construida, pero no al campo. ¿Cómo el Estado argentino va a colaborar con una actividad dedicada al trabajo? ¿Producir, laburar? ¡Ni en pedo! Mejor impuestos y servicios (¡Oia! ¡Qué parecido al menemismo! ¿Lo estará imitando este pibe? Me refiero al ministro).

Basta recordar cómo en los 90, para bajar el precio de los lácteos, se importó leche ¡de Uruguay! Con todo respeto, compare el tamaño de Uruguay y el de nuestro país, y le parecerá un chiste propio de este pibe, el humorista (aunque también sería digno argumento del pibe-ministro).

Un ejemplo que ilustra lo que es el campo, una actividad económica que, por supuesto, busca producir ganancias para quien la realiza, pero que reparte la riqueza como pocas otras actividades:

Después de la crisis de 2001, uno iba a las ciudades cabecera de zonas rurales (Rosario, Rafaela, Córdoba, etc.) y las veía moribundas, con actividad casi nula, hechas mierda. ¿Por qué? si la mayoría de sus habitantes no viven de la actividad rural, si sus habitantes no son estancieros como los que ridiculiza este pibe (el Humorista, no el Ministro).

En esa misma época, uno de los pocos vehículos que se vendió en nuestro país fue la Toyota Hi-lux. ¿Por qué? Porque con nuestra economía hecha bosta (y no de vaca, sino de animales políticos) alguien en una concesionaria se iluminó y propuso el canje de esta camioneta por cereales. ¿Por qué? ¡Porque es lo único que se le ocurrió no habiendo otros verdes en el mercado!

Hoy uno va a Rosario, Rafaela, Córdoba, etc., y todo está muchísimo mejor, entre otras cosas porque el productor de campo ganó plata. ¿Y qué hizo? ¿Especuló? ¿Se la guardó? ¿La sacó a Suiza cual gobernador santacruceño? Nones. Reinvirtió: compró herramientas, maquinarias, semillas, servicios veterinarios y de ingenieros agrónomos, etc. Y también la gastó: arregló su casa, cambió su camioneta –a lo mejor 4x4–, pero no para que su mujer lleve a sus hijos al jardín cual estanciero imitable en radio capitalina, sino porque le sirve para trabajar en el campo, andar por el pueblo, y también para lavarla y viajar seguido a la ciudad cercana a comprar ropa, comida, útiles escolares, una computadora, y –los menos– hasta para meterse en un crédito para un departamentito para que sus hijos vayan a estudiar más adelante a la ciudad.

'No nos gusta que nos extorsionen con medidas de fuerza', dijo Alberto Fernández. Nunca le escuché esa frase cuando algún gremialista –sea Gordo o Panzón del otro bando– sale de la Rosada con el arreglo firmadito bajo el brazo para cancelar la medida de fuerza supuestamente extorsiva. Y eso es porque un paro en Capital 'molesta' muchísimo más que un paro del campo.

Porque -esto hay que decirlo– 'los del campo' nunca tuvieron un dirigente como la gente (bueno, los obreros tampoco, pero eso es tema para otra nota). No, los dirigentes del campo tienen más que ver con esos estancieros a los que satiriza este pibe (el muy buen humorista), dignos representantes de los 4 o 5 que manejan el precio de la soja y la carne, y a los que por ahí deberían aplicárseles las leyes existentes sobre monopolio. Nada que ver con el que labura de sol a sol en el campo para arar-sembrar-cosechar, o para que la vaca –tras criarla-alimentarla-cuidarla-vacunarla durante cinco años– nos dé la carne, la leche, el queso, el cuero y todo lo que nos contaron en la escuela.

Entonces viene a mi memoria un viejo personaje de Luis Landriscina: Don Verídico, que cuando oía una pelotudez semejante a la de este pibe (me refiero a los dos), le decía: '¡Cómprese un criterio, hombre!'